miércoles, 17 de octubre de 2012

La tienda de la verdad


Un hombre, paseaba por las pequeñas calles de una ciudad, y como tenia tiempo, se iba deteniendo delante de algunos escaparates. 
Al torcer una esquina, se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco. Intrigado, se acercó al escaparate y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro. En el interior solo se veía un cartel que decía: "Tienda de la verdad".

El hombre estaba sorprendido. Pensó que era de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían, y entró. 
Se acerco a la dependienta que estaba detrás del primer mostrador y le preguntó:

 
- Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?
 
- Si, señor. ¿Qué tipo de verdad está buscando? ¿Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?...

A si que allí vendían verdad... Nunca se había imaginado que aquello fuera posible. Llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.
 
- Verdad completa, contestó el hombre sin dudarlo.

<< ¡ Estoy tan cansad de mentiras y falsificaciones! >>pensó. 
<< No quiero más justificaciones ni generalizaciones, engaños ni fraudes.>>

- ¡Verdad plena! - Ratificó.

- Bien señor, sígame.

La dependienta acompañó al cliente a otro sector y, señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo: 
- El señor le atenderá.
El vendedor se acercó y esperó a que el hombre hablara.

- Vengo a comprar la verdad completa.

- ¡ Ajá !Perdone, pero ¿sabe el señor el precio?

- No, ¿cuál es? - contesto.

En realidad, él sabia que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

- Si usted se la lleva, - dijo el vendedor-, el precio es que nunca más volverá a estar en paz.

Un escalofrío recorrió la espalda del hombre. Nunca había imaginado que el precio fuera tan alto.

- Gra... gracias... Disculpe, balbuceó.

Dió la vuelta y salió entristecido al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que aún necesitaba algunas mentiras en las que encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los que refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo...

<< Quizá más adelante...>>, pensó.
- Toda mi verdad me asusta en cierto sentido, porque...
- Si utilizara menos mentiras en relación a mi mismo y a los demás, conseguiría más salud en algún área de mi vida...

- ¿Puede ser alguna vez la mentira <<piadosa>> o, más bien, tiene que ser la << verdad piadosa>> siempre?


LIBRO: REGALAME LA SALUD DE UN CUENTO.

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